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martes, 13 de julio de 2010
Yo volaba libre hasta ese día, el día que choqué contra tu parabrisas. Te vi y me enamoré, porque nunca había conocido a alguien así. Y tu andar era tan fuerte que alcanzaba para que viajáramos los dos y éramos uno. Pero llegamos a esa esquina y te dije "dobla a la derecha" y te reíste, te reíste de mí y doblaste a la izquierda. Entonces me dí cuenta que no viajábamos juntos, vos me atropellabas, y no éramos uno, yo también era vos.
lunes, 12 de julio de 2010
Cinta Scotch
Sacudí la cabeza y salieron todos los pedacitos que guardo de vos. Un ojo, un recuerdo, una risa, el frío de tus manos, una canción que cantábamos en la calle a los gritos, la escena de una película de la que nos reíamos siempre. Cuando junté todo lo puse sobre la mesa y con mucho cuidado te rearmé y te pegué con cinta Scotch. Te faltaban algunas partes, pero eras vos. Te sonreí y te dije "Volviste". Se me llenaron los ojos de lágrimas y te abracé, y ahí nomás te desarmaste de nuevo, te destrozaste en frente mío y todos tus pedacitos se volvieron a desparramar en el suelo.
jueves, 17 de junio de 2010
Katja nació tormenta.
Katja nació tormenta. Nadie sabe por qué, simplemente nació así. Al principio sólo era una nube y algún que otro viento suave. Pero con el tiempo empezó a manifestarse de otras maneras. Tuvo la risa del trueno y la mirada del relámpago. Pero a la gente no le gustan las tormentas, entonces Katja se refrena. Apenas sonríe. A veces se descuida y el viento empieza a soplar con fuerza. Baja la temperatura. Llovizna. Enseguida alguien la reprende y Katja se concentra en no sentir nada, en enfriarse por dentro hasta casi detener el latido de su corazón. Todo vuelve a la normalidad. Katja está triste. No la dejan
ser. Le temen sin razón. Camina seguida de un pequeño nubarrón, y por eso sólo la saludan de lejos. Cuando no aguanta más, corre hasta la zona montañosa. Y ahí sí, desata todo su ánimo. Llueven gotas espesas de agua dulce y refrescan su frente y la tierra bajo sus pies descalzos. El viento le suelta el pelo y barre todas las hojas secas. Los animales salen a verla con emoción. Las flores inclinan sus hojas a la frescura de Katja. Las ramas entonan su mágica melodía. Katja sonríe. Luego de un momento se sienta en el suelo y observa el paisaje. Todo luce más reluciente que en un principio, fresco y rejuvenecido. Las montañas le agradecen cordialmente. Katja es feliz. Se levanta y se encamina hacia un sendero entre los árboles y, mientras canta, sueña con el día en que conocerá a un huracán.
ser. Le temen sin razón. Camina seguida de un pequeño nubarrón, y por eso sólo la saludan de lejos. Cuando no aguanta más, corre hasta la zona montañosa. Y ahí sí, desata todo su ánimo. Llueven gotas espesas de agua dulce y refrescan su frente y la tierra bajo sus pies descalzos. El viento le suelta el pelo y barre todas las hojas secas. Los animales salen a verla con emoción. Las flores inclinan sus hojas a la frescura de Katja. Las ramas entonan su mágica melodía. Katja sonríe. Luego de un momento se sienta en el suelo y observa el paisaje. Todo luce más reluciente que en un principio, fresco y rejuvenecido. Las montañas le agradecen cordialmente. Katja es feliz. Se levanta y se encamina hacia un sendero entre los árboles y, mientras canta, sueña con el día en que conocerá a un huracán.
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