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sábado, 16 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
She and Tommy were worlds apart.
Asumo que viste de The Wall. ¿Te pareció extraña?
Y cuando viste The Song Remains The Same ¿Te causó gracia que la sangre tuviese los colores del arco iris?
¿Qué te pareció Help!?
Si estas películas te parecieron insuperablemente lisérgicas, definitivamente no viste Tommy.
La recomiendo, es un clásico infaltable, con la actuación de Roger Daltrey interpretando a "that deaf, dumb and blind kid", Tommy, que se convierte en un Pinball Wizard, en la Sensation.
Tommy pasa a ser un ícono para la gente, un guía, alguien que lo entendió todo, y se forma una especie de religión que lo tiene a él como líder. Así llega a existir el Tommy's Holyday Camp y... bueno, veanla, no es lo mío escribir reseñas de películas.
Pero quiero detenerme en una escena en particular, la de la canción Sally Simpson. Esta narra la historia de una niña, Sally, que está perdidamente enamorada de Tommy. Pese a la negativa de su padre, se escapa para ver la presentación de su amor imposible, termina lastimándose la cara y lo último que sabemos de su vida es que se casa con un Cowboy-Frankestein-Guitarrista recién llegado de California. La frase sobresaliente de este tema es
"She knew from the start
Deep down in her heart
That she and Tommy were worlds apart."
Ahora, la pregunta que me surge después de esto es ¿por qué? ¿por qué pasan este tipo de cosas en las que uno se "enamora" platónicamente de alguien de otro mundo? ¿qué es lo que hace que uno (generalmente, una) ignore todos los defectos de una persona y lo imagine perfecto?
Me acuerdo cuando mi amor imposible era Dexter Holland, a los 14 años, tan fan de The Offspring.
Después llegó Lars Ulrich en mis épocas Metallicas.
Hubo por ahí un affaire imaginario con Robbie Williams, prueba de que las compañías pueden ser muy influyentes.
Tras un vuelco enorme, el señor Lemmy Kilmister sacó a patadas al ex Take That.
Y un buen día el amor platónico volvió a golpear mi puerta de la mano de un hombre de cabellera rubia y voluminosa. Comenzaba mi era de Robert Plant. Nunca lo pude dejar, no puedo. Entonces dejé de reemplazar amores platónicos para empezar a sumar. A ese madcap inigualable que se hacía llamar Syd Barrett. A un Beatle ( hay una pelea entre McCa y George, tengo el corazón dividido).
Y si se tomaron el tiempo de leer todo esto, en esta instancia estarán pensando "ah, esta mina es una tarada". Puede ser, qué se yo.
Pero, si a medida que iban leyendo se acordaron de sus amores platónicos de ayer, hoy y/o siempre, súmense a esta confesión. Y sobre todo, vean Tommy. Si ya la vieron, vuelvanla a ver.
Y cuando viste The Song Remains The Same ¿Te causó gracia que la sangre tuviese los colores del arco iris?
¿Qué te pareció Help!?
Si estas películas te parecieron insuperablemente lisérgicas, definitivamente no viste Tommy.
La recomiendo, es un clásico infaltable, con la actuación de Roger Daltrey interpretando a "that deaf, dumb and blind kid", Tommy, que se convierte en un Pinball Wizard, en la Sensation.
Tommy pasa a ser un ícono para la gente, un guía, alguien que lo entendió todo, y se forma una especie de religión que lo tiene a él como líder. Así llega a existir el Tommy's Holyday Camp y... bueno, veanla, no es lo mío escribir reseñas de películas.
Pero quiero detenerme en una escena en particular, la de la canción Sally Simpson. Esta narra la historia de una niña, Sally, que está perdidamente enamorada de Tommy. Pese a la negativa de su padre, se escapa para ver la presentación de su amor imposible, termina lastimándose la cara y lo último que sabemos de su vida es que se casa con un Cowboy-Frankestein-Guitarrista recién llegado de California. La frase sobresaliente de este tema es
"She knew from the start
Deep down in her heart
That she and Tommy were worlds apart."
Ahora, la pregunta que me surge después de esto es ¿por qué? ¿por qué pasan este tipo de cosas en las que uno se "enamora" platónicamente de alguien de otro mundo? ¿qué es lo que hace que uno (generalmente, una) ignore todos los defectos de una persona y lo imagine perfecto?
Me acuerdo cuando mi amor imposible era Dexter Holland, a los 14 años, tan fan de The Offspring.
Después llegó Lars Ulrich en mis épocas Metallicas.
Hubo por ahí un affaire imaginario con Robbie Williams, prueba de que las compañías pueden ser muy influyentes.
Tras un vuelco enorme, el señor Lemmy Kilmister sacó a patadas al ex Take That.
Y un buen día el amor platónico volvió a golpear mi puerta de la mano de un hombre de cabellera rubia y voluminosa. Comenzaba mi era de Robert Plant. Nunca lo pude dejar, no puedo. Entonces dejé de reemplazar amores platónicos para empezar a sumar. A ese madcap inigualable que se hacía llamar Syd Barrett. A un Beatle ( hay una pelea entre McCa y George, tengo el corazón dividido).
Y si se tomaron el tiempo de leer todo esto, en esta instancia estarán pensando "ah, esta mina es una tarada". Puede ser, qué se yo.
Pero, si a medida que iban leyendo se acordaron de sus amores platónicos de ayer, hoy y/o siempre, súmense a esta confesión. Y sobre todo, vean Tommy. Si ya la vieron, vuelvanla a ver.
viernes, 17 de septiembre de 2010
Jamás pero jamás de los jamases (?) pudo alguien acertar con mi edad. Siempre me tocó escuchar el clásico "ah, mirá , parecés más grande". Y es difícil sonreír y hacer gesto de está-todo-bien cuando a la gente le encanta decirte que tenés cara de vieja. A lo mejor hasta antes de los 15 uno quiere parecer mayor. Te sentís realizado cuando no te dan la edad que tenés. Pero pasando esa edad (la edad límite puede variar, por supuesto) ya no querés parecer más grande. ¡Basta!
Sin embargo, en estos últimos días coseché dos comentarios desconcertantes.
1- ¿Faltaste a la escuela? ( No, terminé hace dos años)
2- Vos tenés 16, ¿no? (Gracias, pero hace rato que no)
En resumen, si le van a errar a la edad prefiero que sea para abajo, seguro, pero ¿por qué este cambio repentino? ¿Estoy pasando por algún tipo de retroceso? ¿Me está agarrando el "viejazo" prematuro?
¿Qué está pasando?
Y aclaro para evitar la incomodidad de arriesgar cuántos años tengo que tengo 19. Peligrosamente cerca de los 20, pero 19 todavía.
Sin embargo, en estos últimos días coseché dos comentarios desconcertantes.
1- ¿Faltaste a la escuela? ( No, terminé hace dos años)
2- Vos tenés 16, ¿no? (Gracias, pero hace rato que no)
En resumen, si le van a errar a la edad prefiero que sea para abajo, seguro, pero ¿por qué este cambio repentino? ¿Estoy pasando por algún tipo de retroceso? ¿Me está agarrando el "viejazo" prematuro?
¿Qué está pasando?
Y aclaro para evitar la incomodidad de arriesgar cuántos años tengo que tengo 19. Peligrosamente cerca de los 20, pero 19 todavía.
domingo, 22 de agosto de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
El Musical
Como toda mujer, alguna vez imaginé el día de mi boda. Creo que todas alguna vez lo hicimos, más allá de nuestra opinión sobre el matrimonio, situación sentimental y demás. Es inevitable, imaginar el vestido que te gustaría, el salón de fiestas, los invitados, el peinado, el novio, la comida, los regalos, la luna de miel, todo. Y una se pone a pensar justamente al ver algo que te remita a ese "sueño". A mí me remiten ciertas canciones. Imagino la entrada al salón. No me veo a mí misma, no veo al novio, no conozco a ninguno de los invitados, no podría decir si mi vestido tiene una cola larguísima o si estoy en pijamas. Pero escucho toda la banda sonora de la fiesta. Entro con Thank You, porque debe ser el tema más hermoso que escuché en la vida, y la voz de Robert Plant...bueno... se entiende. Y para el momento de ir entre las mesas saludando y sacando todas las fotos pertinentes suena The Rain Song. Me imagino el clásico video de fotos del novio y de la novia, esos videos vergonzosos que arrancan con fotos de la infancia. Ahí tiene que sonar Love You. Todos los invitados ponen cara de "Y eso??" mientras yo pienso "Honey love you honey". Terminado ese tema tiene que estar Two Of a Kind. En este punto me doy cuenta de que el novio sin identidad, sin cara, sin nombre, sin ningún rasgo particular, tiene un amor profundo por la música de Barrett. Otro rito: el vals. No quiero bailar el vals, al menos no El Danubio Azul. Yo quiero bailar At Last y quizá Till There Was You. Un detalle más del novio: toca el piano y tiene una voz preciosa. En el salón aparece misteriosamente(?) un piano, al que él se acerca decidido a interpretar una versión impecable de Maybe I'm Amazed. La noche continúa, intercalamos algún que otro clásico, los invitados se van pensando "Che, nada de Arjona ni Reik ni Sin Bandera, qué raro". Funde a negro. Fin.
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